

Aquí un capitulo algo mas largo para mi querida lectora. a quien tambien le debo una camara.
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Capítulo II
Isabel no solía hacer las cosas sin pensarlas primero; pero en aquella ocasión, la desesperación no la dejó pensar claramente; por lo que terminó tomándose los energizantes de la casa.
Las consecuencias no habían sido del todo desastrosas; las únicas damnificadas de la situación habían sido una docena de almohadas que la aeromoza le había estado dejando para que dejara de moverse por todo el avión asustando a los demás pasajeros, y que terminaron destruidas por la gran cantidad de mordidas que recibieron.
- Isabel – llamó Alejandro cuando el avión aterrizó y su hermana parecía no darse cuenta de ello – Hermanita, me estas empezando a asustar – Isabel fijó su mirada en él; mas parecía que estaba en alguna otra clase de dimensión – ya debemos irnos – le terminó de decir.
Isabel se levantó y camino como un zombi hacia la salida. Alejandro no recordaba haber visto a su hermana de esa manera antes, mas sí recordaba de alguien con experiencia en el tema de reacciones diversas con la cafeína; lamentablemente esa persona no estaba disponible por el momento para apoyarlo; pero siendo consientes, probablemente se estaría muriendo de la risa y estaría videando ese momento para chantajearlo… a él, en sus inútiles intentos de regresar a la realidad a su hermana. Ahora entendía porque su hermana podría tener ese tipo de reacción contra su cámara.
Se acercó donde se encontraba la rubia y la abrazó; ella le correspondió el abrazo, cosa muy extraña en ella que no solía dar muestras de afecto en público.
- Gracias – dijo Isabel – por cuidarme siempre.
- Oh, no te preocupes – respondió Alejandro – para mí siempre serás mi pequeña hermanita – Isabel lo miró feo, nunca le; y definitivamente había gustado que la llamaran con diminutivos, mucho menos si quien lo hacía era menor que ella; y definitivamente su hermano encajaba con lo ultimo - lamento no haber evitado que te tomaras todos lo energizantes – concluyó el joven de ojos verdes
- Yo lamento haber asesinado tu cámara nueva – respondió la otra
- No tienes porque lamentarlo, no era mi cámara – dijo parra sorpresa de Isabel – Dorian me la prestó – a la chica se le hizo un nudo en la garganta – pero eso no quita que me vaya a vengar luego – Isabel lo miró aterrorizada; nunca le había gustado as formas que su hermano tenía para vengarse de ella.
La charla terminó por el momento; ahora debían concentrarse en el siguiente paso: recogieron sus maletas y se dirigieron a la zona de arribo; grande fue su sorpresa, cuando vieron entre la multitud un cartelito con sus nombres en él; habían dado por descontado que con el retraso de su avión, nadie podría recibirlos, pero allí estaba Javier el chofer, esperando por ellos; lo que de alguna forma era un alivio puesto que no querían correr el riesgo de que algo malo les llegase a pasar. Habían vivido el suficiente tiempo el Lima como para saber que lo mejor es no confiar en la gente; y menos si eras extranjero y salías del aeropuerto; asi que la presencia del señor, era de gran alivio.
- Jovenes, es un gusto volver a verlos – dijo el hombre – espero que su viaje haya sido placentero
- Personalmete, ha sido una pesadilla – respondió Alejandro – la chica de al lado parecía querer arrancarle la cabeza a alguien – dijo mirando a su hermana.
- Yo no me puedo quejar; a pesar de no haber dormido, me siento muy relajada – dijo Isabel sonriendo malvadamente. Luego pareció darse cuenta de algo y preguntó - ¿ donde esta Elizabeth?
- ¿con la hora esperas que aun ande por aquí? - cuestionó su hermano
- La señorita no pudo esperar mas tiempo – dijo Javier – saben lo muy preocupada que es con respecto a sus estudios
Los hermanos se miraron el uno al otro de una manera complice y con el mismo pensamiento en la cabeza “Elizabeth preocupada por sus estudios; si, claro”.
- Apurémonos que quiero dormir un poco – dijo Alejandro con un bostezo en progreso
- Pero si te he visto dormir todo el viaje – replicó Isabel jalando su maleta de mano por donde les indicaba Javier
- Creo haber mencionado que estuve al lado de una aprendiz de asesina serial – contestó
- Pero yo he pensado mucho en un plan por si es que Elizabeth no nos esperaba
- Por lo general tus planes no salen del todo bien, pero te escucho si me das una de esas bebidas con cafeína que se que te has guardado – Isabel lo miró como si le hubiese salido otro ojo
- ¿Como sabes que tengo bebidas en mi bolsa?
- Supones realmente que me creí que te tomaste todas esas bebidas , cuando no te he visto ir al baño en tanto tiempo – Alejandro replicó esceptico
- Tenía la esperanza que no te dieras cuenta del detalle; pero aquí tienes – y le pasó una lata – ahora escucha mi plan.
Para ese momento, ya habían llegado al auto y se estaban subiendo.
- Te escucho.